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Para empezar, esta es la foto original del cartel del Billabong Pro de Mundaka del 2009, y espero que no sea el último cartel de esta prueba. Es de agradecer que para este evento mundial en varias ocasiones hayamos sido fotógrafos locales los seleccionados por Billabong. Un orgullo tener una ola así a pocos kilómetros, y en un entorno tan fotogénico.


Veranito, vacaciones en Creta y sorpresa al rebasar el alto de la montaña: “ahí abajo hay olas, hay espumas en la orilla!!” Que sensación más buena da encontrar olas donde y cuando menos te lo esperas, y cuantas veces habremos maldecido no tener nuestro material.


Nueva York te impacta por su grandeza, su diversidad de gentes y culturas, sus ruidos, sus olores, sus luces, etc … Muchos mundos en una sola ciudad. Un estudio fotográfico al aire libre, obligatorio ir al menos una vez en tu vida.


Mundaka con la isla de Izaro de fondo. Cuantos de nosotros habremos forzado un poco el coche en las curvas tras superar la cima de Sollube y ver esas líneas de olas golpeando la isla y el muelle del puerto de Bermeo. Y luego las prisas por aparcar y asomarse a la atalaya …


Domingo de otoño, todos pillando olas en Andrín, y al salir del agua las mochilas abiertas y nos damos cuenta que nos han robado los bocadillos de tortilla. Subo al parking y me adentro en el campo para sacar fotos de los Picos de Europa ya nevados, y ¡sorpresa!, ¡2 lindos ositos comiendo nuestros bocatas!, jeje, que no, es broma. La foto es en el Parque de Cabarceno (Cantabria) sin correr ningún peligro.


Disfrutar entre amigos. Recuerdo una foto de La Triangu que la revista 3sesenta me publicó hace unos cuantos años en la que surfeaban la misma ola toda la tropa de amigos bugueros de La Salvaje. Risas y buen rollito.


El Brusco (Cantabria). Una ola con mucho hueco, que en drop-knee requiere mucho control y velocidad. No hay un solo otoño sin una sesión memorable que hace que muchos salgan del agua con una sonrisa de oreja a oreja.


Cuantas meduxas, jeje. Todos los años se empeñan en hacernos compañía, y personalmente no son de mi agrado. Pero me gustan sus colores y texturas.


Meñakoz. Uno de los mejores escenarios naturales para ver buenas olas potentes. Su bahía e infinidad de ángulos posibles la convierten en mi favorita para sacar fotos, y el “Zumo” un valor seguro para asegurarte alguna buena cuando entra la serie. En sus tiempos de bodyboarder fue uno de los primeros a tirarse en olas grandes.


Pocas palabras hay para explicar porque el agua nos atrae tanto. Sea en forma de ola o sin nada de movimiento, se nos hace irresistible.


Otoño en Mallorca. Una isla que empiezo a conocer bien y que a cada visita me sorprende por su belleza y su variedad de paisajes. El Mediterráneo tiene mucho encanto y estoy seguro que todavía queda alguna joyita por descubrir si te sales de los senderos habituales.


Vanthrax: ola caprichosa que siempre se veía romper a lo lejos solitaria hasta que unos valientes la conquistaron. El Bodyboard no tiene límites, al menos de momento. Esta foto va por todas esas olas casi imposibles que existen de siempre y por los que descargan toneladas de adrenalina en ellas.

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